Julieta Suárez-Cao asume como nueva directora del ICP UC: “Tenemos que ser capaces de generar espacios de reflexión, análisis y conversación pública”


 La politóloga argentina —quien es doctora en Ciencia Política por la Universidad de Northwestern (Estados Unidos)— explica que los desafíos del Instituto de Ciencia Política están vinculados con sostener la excelencia que ha caracterizado al instituto en términos académicos, pero también señala, en esta conversación, la necesidad de responder a un contexto de creciente polarización política y de alta demanda por debates públicos e información.

Julieta Suarez Cao

Apenas habían pasado unas semanas luego de concluir un semestre sabático en el Institute for Advanced Study, en Princeton (Estados Unidos), cuando la profesora Julieta Suárez-Cao fue electa para dirigir el Instituto de Ciencia Política UC.

La politóloga —dedicada a investigar sobre política subnacional, representación política de mujeres y crisis políticas en América Latina—, una vez informada de su nombramiento comenzó la conformación de su equipo directivo.
Ahora, y luego de una mudanza de oficina que la tiene instalada en el segundo piso del edificio de la Facultad de Historia, Geografía y Ciencia Política, confiesa que “empiezo una nueva tarea parada en hombros de gigantes”, en relación a la administración saliente de la profesora Umut Aydin, quien ejerció el cargo de directora del ICP entre 2022 y 2025. 
 
¿Por qué? ¿Qué es lo que más destacarías de la administración saliente?

La verdad es que me siento muy afortunada de llegar a la dirección después de la gestión de la profesora Umut Aydin. Creo que tanto su administración, como la del profesor David Altman (director del ICP entre 2019 y 2022), fueron fundamentales para reconstruir y fortalecer nuestra comunidad en momentos difíciles, como fueron la pandemia. Todas las direcciones del ICP han tenido un compromiso muy firme con el Instituto.

En particular, valoro mucho en Umut una forma de liderazgo responsable, pero al mismo tiempo amable y abierta a escuchar, algo que me gustaría poder replicar. Junto con su equipo, lideró un periodo en que se alcanzaron logros importantes, como acreditaciones relevantes de nuestros programas, y en que además se consolidó al Instituto como un espacio de excelencia con proyección regional e internacional.

Creo que su administración dejó una base muy sólida. Eso es especialmente valioso porque una dirección nunca empieza desde cero. Siempre hay una continuidad con el trabajo previo. Y eso también implica una responsabilidad importante, que es cuidar, proyectar y fortalecer lo que otras direcciones ya han construido.

Y en esta nueva etapa, ¿cuáles son los desafíos que te parecen más relevantes para abordar en tu periodo?

Los desafíos del Instituto son los propios de un espacio que ya está muy consolidado. Justamente estos días supimos que el Ranking QS nos volvió a ubicar como el primer departamento de Ciencia Política en Chile y en América Latina y entre los 40 mejores del mundo. Para un instituto relativamente pequeño como el nuestro, eso es un logro enorme, pero también una responsabilidad. Entonces, el desafío es cómo seguimos sosteniendo esa excelencia, pero al mismo tiempo fortaleciendo al Instituto como una comunidad abierta y con capacidad de proyectarse hacia el país y la región.

¿Hay alguna impronta especial que te gustaría darle al Instituto?

A mí me gustaría darle una impronta de trabajo colaborativo, de fortalecimiento institucional, pero también de cuidado de la comunidad. Y cuando digo comunidad, me refiero a quienes hacen posible el Instituto todos los días: estudiantes de todos los niveles, cuerpo académico, profesionales y personal administrativo.

Eso supone seguir cuidando nuestra docencia de pre y posgrado, asegurando el pluralismo en las salas de clase, apoyando la investigación del cuerpo académico y también fortaleciendo líneas como la educación continua que hoy nos conectan mucho con la sociedad, incluso más allá de Chile. Y quizás un desafío bien propio de la dirección es cómo compatibilizar la gestión del día a día con la posibilidad de pensar estratégicamente. En eso tengo la suerte de contar con un equipo de dirección muy sólido.

Por último, es llamativo que, más allá del trabajo en el aula misma, el ICP siempre está organizando seminarios y actividades de vinculación con temas públicos, ¿te parece importante fortalecer esta línea? ¿Por qué? 

Sí, completamente. En el Instituto siempre están pasando cosas, no solo en términos académicos, sino también en relación con la coyuntura nacional e internacional. Y eso tiene mucho que ver con nuestra disciplina, porque la ciencia política dialoga con problemas públicos, con debates que muchas veces están ocurriendo en tiempo real y que impactan directamente nuestra vida en sociedad.

Por eso, un instituto como el nuestro no puede limitarse solo al trabajo en la sala de clases o a la investigación más especializada, por muy importantes que sean esos ámbitos. También tenemos que ser capaces de generar espacios de reflexión, análisis y conversación pública.

A mí me parece muy importante seguir fortaleciendo esa línea, porque estas actividades cumplen varias funciones al mismo tiempo. Enriquecen la formación del estudiantado, lo conecta con discusiones contemporáneas y con actores relevantes, fortalecen la presencia pública del Instituto y, además, muestran que el conocimiento académico puede contribuir de manera rigurosa y útil a la deliberación democrática.

Y me interesa especialmente que esa vinculación con el medio mantenga el sello del Instituto y de la UC. Es decir, que no sea solo una reacción a la contingencia, sino una manera de aportar reflexión, análisis profundo, pluralismo y vocación pública.

En un contexto de creciente polarización, y de debates que muchas veces son superficiales o incluso intelectualmente deshonestos, las universidades y los institutos de excelencia tenemos la responsabilidad de sostener espacios de discusión informada, seria y respetuosa.